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Discipulado Nº 17 – Levadura de crecimiento espiritual – Parte II

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DISCIPULADO Nº 17. LEVADURA DE CRECIMIENTO ESPIRITUAL – PARTE II.

Habíamos visto en la lección anterior unos principios muy importantes sobre lo que nos enseña la parábola de la levadura.

Mateo 13:33  «Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.» (RVR1960)

Primero, que no debemos subestimar el potencial de los principios pequeños de la vida cristiana.

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Segundo, cuando el Espíritu Santo viene a morar en nosotros aplicando (amasando) la Palabra de Dios, produce una transformación en nuestro corazón y en nuestra vida, afectando todo nuestro ser.

Tercero, esto sucede de una forma gradual y sin darnos cuenta de que estamos siendo cambiados, de que estamos creciendo, ya que la obra es silenciosa, y es Dios a través del Espíritu Santo, el que hace la obra.

Veamos ahora sobre:

La necesidad de recibir la nutrición para crecer en la vida cristiana.

Cualquier tipo de vida necesita ser nutrida para poder crecer. Los niños crecen no porque sean enseñados sino porque comen. Una madre alimenta a su hijo comida nutritiva, y cuando el niño la come, automáticamente crece. En vez de enseñar a su hijo a crecer, una madre insta a su hijo a comer, y a medida que el niño come, el resultado es un crecimiento normal y paulatino.

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Cuando hablamos del crecimiento en vida como creyentes, el apóstol Pedro relaciona juntos la nutrición espiritual y el crecimiento espiritual en 1 Pedro 2:2: “Desead, como niños recién nacidos, la leche de la palabra dada sin engaño, para que por ella crezcáis para salvación”.

Observe que Pedro no dijo “desead la doctrina de la palabra” o “el conocimiento de la palabra”; por el contrario, él nos exhortó a desear la leche de la palabra, pues la leche nutre. Sin duda, es necesario estudiar la Palabra de Dios, pero nuestra necesidad principal es ingerir la Biblia como si fuera leche a fin de que seamos nutridos. Si deseamos crecer, es necesario que tengamos hambre de la leche de la palabra, de la misma manera que un niño recién nacido desea la leche.

Tomar la Palabra de Dios como nutrición espiritual.

Para tomar la Palabra de Dios como nuestra nutrición, podemos leer la Biblia en oración . A medida que abrimos nuestra Biblia, podemos hacer una sencilla oración: “Señor Jesús, vengo a Tu Palabra como mi alimento. Nútreme mientras leo y oro”.

Luego, al leer la Biblia, nos podemos enfocar en alimentarnos de la Palabra por medio de orar. Podemos hacer una pausa para “masticar” las palabras por medio de orar con las mismas. No es necesario que hagamos oraciones largas; mientras leemos, podemos responderle al Señor de una manera sencilla. A medida que nos alimentamos de Su Palabra, seremos nutridos y satisfechos, y el resultado más grande será que creceremos en Cristo.

No debemos permanecer como niños pequeños.

Un bebé es algo maravilloso para sus padres, pero si crece de forma anormal, sus padres se preocuparán. Los padres alimentan a sus hijos con la esperanza de que no sólo crezcan sino para que algún día lleguen a la madurez.

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Nuestro Padre Dios también se preocupa porque crezcamos normalmente. A Él no le satisface mirar que Sus hijos sigan igual año tras año, sin que Su vida crezca en ellos. Como cristianos que deseamos crecer en la vida de nuestro Padre, debemos practicar alimentarnos de la leche de Su Palabra todos los días.

© Moreiba Cabrera. Todos los derechos reservados

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Acerca Moreiba Cabrera

Moreiba Cabrera, pastora principal de la iglesia Nueva Vida de Madrid. Directora de la extensión de Madrid del Centro de Estudios Superioriores de Teología de Asambleas de Dios CSTAD.

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