Los libros llamados Apócrifos Parte I
En
ciertas ocasiones el clero romano acusa a los evangélicos
de que las versiones de la Biblia de éstos están "truncadas" y
que las Biblias llamadas "evangélicas" son
diferentes a las católicas. Para muchos, la verdad
sobre el tema, es un enigma.
Es
mi propósito en el presente estudio, aclarar,
hasta donde me sea posible, esta cuestión.
La
versión
oficial de la iglesia Romana, es la Vulgata.
Las
versiones evangélicas constan de 66 libros,
pero la Vulgata, tiene 73. En el Nuevo Testamento no hay
ninguna diferencia, pero no ocurre lo mismo en el Antiguo.
La Vulgata contiene los mismos 66 libros que constituyen
nuestras versiones; pero además tiene añadidos
los siguientes libros y capítulos:
LIBROS:
Tobías, Judith, la Sabiduría, el Eclesiástico,
Baruc y los dos libros de Macabeos.
CAPÍTULOS
Y VERSÍCULOS
El
capítulo 10 del libro de Esther, tiene añadidos
10 versículos y además 6 capítulos
completos. Así que el libro de Esther, en la Vulgata
tiene 16 capítulos.
El
capítulo 3 del profeta Daniel, tiene añadidos 66 versículos, desde el 24 al 90, y además
dos capítulos completos, el 13 y el 14, que cuentan
las leyendas de Susana, y Bel y el Dragón. Estos
libros y porciones adicionales que se hallan en la versión "Vulgata",
se les llama los "apócrifos". La palabra
apócrifo significa "algo que es fabuloso, no
auténtico, supuesto o fingido".
I. ¿Cómo
llegaron estos libros a formar parte de la Vulgata?.
De
las antiguas versiones de la Biblia, la más
notable es la llamada "septuaginta", o versión
de los 70. Se le llamó así porque se cree
que fue traducida del Hebreo al Griego, por 70 hombres,
los que según H.B. Pratt, autor de la Versión
Moderna, eran todos judíos Egipcios. Estos 70 realizaron
su trabajo con el apoyo del rey Egipcio Tolomeo Filadelfo,
que reinó de 285 a 247, antes de Cristo.
¿Qué propósito movió a
estos 70 a realizar dicho trabajo?.
Según unos, fue el deseo de los judíos que
habían nacido fuera de Palestina, de tener una traducción
de los libros considerados como sagrados, en su propia
lengua nativa, el griego.
Según otros, los 70 emprendieron por encargo directo
del rey Tolomeo, gran admirador de las letras y fundador
de la gran biblioteca de Alejandría, con el propósito
de tener en ella una versión de los libros hebreos
de la época. Esta opinión parece ser la más
fuerte.
Sea
cual fuere el motivo que movió a los 70; lo
cierto es que ellos tradujeron al griego más libros
que los que eran considerados como inspirados por los judíos
de Palestina; y con el tiempo esta versión griega
llegó a tener añadidos 15 libros, llamados
apócrifos cuyos nombres damos a continuación.
-
3 Libros (1,2 y 3) Los Macabeos.
-
2 Libros 3 y 4 de Esdras
-
1
Libro Tobías
-
1 Libro Judith
-
1 Libro Baruc
-
1
Libro La Sabiduría
-
1
Libro El Eclesiástico
-
1
Libro La oración de Manasés
-
1
Libro La Epístola de Jeremías
-
1 Libro Enoc
-
1 Libro Los Jubileos
-
1
Libro La ascensión de Isaías
Algunos
de estos libros fueron escritos muchos años
después de Tolomeo Filadelfo, por ejemplo Los
Macabeos y Enoc.
La
Septuaginta, aunque en general buena, tenía sin embargo, grandes defectos.
Los
70, parece que tradujeron los libros de la ley con bastante
fidelidad,
pero en el resto del Antiguo Testamento,
se permitieron variar un poco el texto original según
su criterio.
Las
Cronologías
especialmente no concuerdan con el texto original hebreo.
Esta
versión griega del Antiguo Testamento, compuesta
por 53 o 54 libros llegó a tener gran circulación
entre los judíos dispersos por todas las colonias
fuera de Palestina y en cuyas provincias se hablaba el
griego.
En
un librito titulado "¿QUE ES LA BIBLIA?,
escrito por M. Charles, y publicado con licencias eclesiásticas
por la editorial católica Difusión, Avenida
de Mayo 1035, Buenos Aires, dice así en la página
26: "En la época de Jesucristo y de los Apóstoles,
Jerusalén tenía su Biblia Hebrea (texto original
:39 libros, mas 7 igual a 46." Este lenguaje en un
libro católico y con licencias, no debemos pasarlo
por alto.
Es
un católico romano, quien afirma que en tiempos
de Jesús, el texto original de la Biblia de los
judíos que permanecían más o menos
fieles a la doctrina ortodoxa estaba compuesta oír 39 libros,
ni uno más , ni uno menos.
II. ¿Cómo
fueron considerados?.
Según las investigaciones de algunos eruditos,
entre ellos Ohler y Frankel, los judíos de Alejandría
usaban la Septuaginta, porque era la que tenían
directamente a su alcance, pero dicen, que ellos no admitían
los apócrifos, como parte del Canón de
los libros inspirados.
Por
otra parte es un hecho que en Alejandría había
judíos que habían dejado de ser ortodoxos,
para caer en un liberalismo extremado.
Hay
fundadas razones para creer que los apóstoles
usaron la versión de los 70. De las 280 citas o
referencias, que del Antiguo Testamento, se hallan en el
Nuevo, 265 concuerdan mejor con el texto griego de la Septuaginta
que con el texto original hebreo. Pero es un hecho sintomático
notable que si los apóstoles usaron dicha versión
no han citado ni una palabra de un libro Apócrifo.
El primer escritor que citó un libro apócrifo
fue Ireneo, el año de 180 de nuestra Era.
El
hecho de que los cristianos primitivos se guiaban por
la Septuaginta,
suscitó los prejuicios de los judíos
de aquellos tiempos quienes acusaron a los cristianos,
de utilizar una versión adulterada del Antiguo
Testamento.
Hacia
el año 150 , un judío del Ponto (Asia
Menor), llamado Aquila, hizo una traducción, servilmente
literal del texto hebreo; para oponerse a la septuaginta.
Esta versión de Aquila, se usaba el año 177,
y fue la versión oficial de los judíos que
hablaban el griego, en todas las colonias. Los cristianos
respondieron, primero , con la revisión de la septuaginta,
por Teodosio, un cristiano Ebionita, allá por el
año 185 y más tarde con una excelente traducción
del hebreo, llevada a cabo por Símaco, mas o menos
el año 200 y cuyo trabajo se conoce como la "versión
de Simaco".
La
más antigua de las versiones latinas (en latin)
de que se tiene conocimientos es la versión "Itala",
una traducción de la septuaginta al latín.
Pero aquí hay un hecho que debemos considerar: De
los 15 libros apócrifos, que figuraban agregados
en la versión de los 70, pasaron a "La Itala" 10
y fueron excluidos cinco que son:
-
La
Ascensión de Isaías
-
Los Jubileos
-
La
Epístola de Jeremías
-
El 3 de Macabeos y Enoc.
Los
persistentes ataques de los judíos a los libros
apócrifos que seguían figurando en la mayoría
de las Biblias utilizadas por los cristianos, hizo que
varios de los llamados padres de la Iglesia, estudiasen
a fondo la cuestión de los "apócrifos",
llegando a la conclusión de que efectivamente no
eran inspirados y que se les podía dar más
crédito que el que debía recibir un libro
devocional o histórico cualquiera.
Un
Sínodo reunido en Laidocea en el año
363, prohibió la lectura de los Apócrifos
en las iglesias y dio una lista de los libros considerados
como inspirados en la que se aceptaban solamente los
39 que vienen figurando en nuestras versiones y de cuya
autenticidad
nadie duda.
En
el año 397, se reunió un Sínodo
en Cartago (Africa), bajo la influencia de Agustín
y este sínodo parece que dio su aprobación
a los 10 libros, considerados apócrifos, aunque
atribuyéndoles u n grado inferior de inspiración,
que a los 39 de nuestras biblias. Pero, téngase
en cuenta que tal decisión era contraria a la de
otro sínodo celebrado 37 años antes, en
Laodicea.
Además no reconocieron los Apócrifos
como inspirados:
Antes
del año 400, se habían dado a los
menos 10 catálogos, o listas de los libros considerados
inspirados, y en ninguno se encuentran los libros apócrifos.
Las listas son de:
-
Melitón de Sardis año
177.
-
Orígenes año
230
-
Atanasio
año
326
-
Cirilo
año
348
-
Hilario
de Poictiers año 358
-
El
sínodo de Laoidicea año
363
-
Gregorio
Nacianceno año 370
-
Anfiloquío año
395
-
Jerónimo año
395
El
manual bíblico Católico, citado por el
profesor Samuel Palome que en el Tomo I página 81,
dice que el canón Alejandrino contenía los
libros apócrifos, que siempre fueron rechazados
por los judíos de Palestina, y que fueron añadidos
después de formado el canón hebraico.
Este
canón se atribuye comúnmente a Esdras,
Malaquías y algunos otros.
El
papa Dámaso encargó a Jerónimo
la revisión de la versión Vulgata, porque
se dio cuenta que ésta tenía errores; pero
San Jerónimo, después de emprendido el trabajo de
revisión, comprendió que era más
fácil hacer una traducción directa del hebreo,
y al efecto se fue a Palestina y trabajó en la traducción
del Antiguo Testamento durante 14 años, en el pueblo
de Belén, cuna del rey David.
En
cuanto a los apócrifos San Jerónimo no
los pudo traducir del hebreo, porque no se conocían
sus originales y la mayoría ni siquiera fueron escritos
en hebreo. Jerónimo lo que hizo, con una o dos posibles
excepciones, fue copiarlos de la Antigua Vulgata, aunque él
no creía que eran inspirados, como veremos.
El
Capítulo 10 de Esther, en nuestras versiones
tiene solamente tres versículos; en la Vulgata tiene
13 versículos; pero entre los versículos
3 y 4 hay una cita de San Jerónimo, que dice: "He
traducido con toda fidelidad lo que se halla en el hebreo.
Lo que sigue lo he hallado escrito en la edición
Vulgata" .
Al
empezar el capítulo 11 de Esther, que es el
primero de los seis capítulos añadidos al
libro, hay otra nota de San Jerónimo que dice: "Este
era el principio del libro de Esther, en la edición
Vulgata; pero no se halla ni en el hebreo, ni en ninguno
de los otros traductores".
En
el capítulo 13 de Esther, hay otra nota de San
Jerónimo que dice: "Esto no se halla en el
texto hebreo, ni en ninguno de los traductores".
Al
comienzo del capítulo 15, dice otra nota: "también
hallé estas adiciones en la Vulgata".
En
el libro del profeta Daniel, en el capítulo
3, entre los versículos 23 y 24 hay una nota de
San Jerónimo que dice : " lo que sigue no lo
hallé en los códices hebreos". Al final
del capítulo 12 y principios del 13 hay otra nota
que dice: "Lo que sigue se halla trasladado de la
edición Teodoción".
En
la introducción del libro apócrifo de
Tobías, dice la nota, que hoy tiene la Vulgata,
versión castellana de Torres Amat: "como en
el antiguo canón de los libros sagrados, que tenían
los judíos, no se comprendían sino los libros
santos escritos en hebreo y esta historia fue escrita en
lengua caldea; por eso no estaba este libro en el antiguo
catálogo que de las Santas Escrituras tenían
los judíos".
En
la nota general introductoria del libro de Esther, dice
así: "San Jerónimo tuvo por dudosos
los últimos seis capítulos, por no haberlos
hallado en el texto hebreo; y hasta el papa Sixto V siguieron
muchos católicos esta opinión".
¿Qué opinión?, la de no aceptar como
inspirados los apócrifos. En la nota introductoria
a Daniel, dice la edición vulgata actual (versión
castellana de Torres Amat):
"Algunos escritores manifestaron dudar de la autenticidad
de tres partes de este libro...porque estas tres partes
no se hallan en el texto hebreo".
El
Abate Du-Clot, en su gran obra titulada "Vindicias
de la Biblia" dice en la página 561, en relación
con los capítulos añadidos a Daniel lo siguiente: "San
Jerónimo, en su Apología contra Rufino, libro
segundo, refiere que los judíos, tenían el
contenido de estos capítulos como fábula
rabínica". Y el mismo Du-Clot, añade: "San
Jerónimo y algunos otros han dudado sobre estos
dos capítulos (13 y 14) de Daniel".
San
Jerónimo en su "Prologus Galetaus",
después de nombrar los 39 libros que todos reconocemos,
añade: "Por tanto la Sabiduría, el libro
de Jesús, hijo de Sirac (el Eclesiático),
Judith y Tobías, no están en el canón".
Según H:M: Seymour, en su libro, "Noche con
los Romanistas" página 364, dice que el prefacio
que San Jerónimo escribió a los libros de
las Crónicas, dice: "La iglesia desconoce los
libros Apócrifos; por tanto debemos acoger a los
hebreos, de los cuales el Señor habla y sus discípulos
tomaron ejemplos. Todo cuanto no esté en aquellos
libros hebreos debemos desecharlo". El mismo autor,
Seymour, afirma que en el prefacio de Jerónimo a
los libros de Salomón, entre otras cosas dice: "Tobías,
Judith y los libros de los Macabeos, la Iglesia los lee
en verdad, pero no los recibe entre los escritos canónicos".
El
antes citado Abate Du-Clot, en la página 486
de su ya citada obra, refiriéndose al libro de Tobías
dice: "Orígenes, en su carta a Africano, dice
que el libro de Tobías, lo mismo que el de Judith,
estaban colocados por los judíos en la clase de
los apócrifos".
El
hecho de que una autoridad en el seno de la Iglesia Romana,
como
el Abate Du-Clot se vea obligado en conciencia
a decir que el más erudito de todos los doctores
de la Iglesia y algunos más han dudado de la inspiración
de ciertas partes de la actual Vulgata, es tanto como decir
que no admitieron partes de la Biblia, que hoy acepta la
Iglesia de Roma, Biblia sancionada por obra y gracia de
un concilio celebrado mil años después de
San Jerónimo.
Téngase en cuenta también la nota antes
citada, tomada de la introducción al libro de Esther,
en la actual Vulgata, versión castellana de Torres
Amat, donde dice:
"Hasta el papa Sixto V, siguieron muchos católicos
esta opinión", de San Jerónimo contra
los apócrifos.
El
ya citado Abate Du-Clot, en su libro página
468, hablando del libro de Tobías dice;" Este
libro no se halla en el canón de los judíos...,
mas no por eso dejan ellos de respetarlo como historia".
Notadlo
bien; es un católico el que dijo esto.
Para los Cristianos sigue siendo una historia nada más.
¿COMO
ENTONCES FUERON ADMITIDOS POR LA IGLESIA ROMANA?.
Los
libros llamados Apócrifos Parte II>>